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Opinión    
 

Dos Grandes Crisis en Ciernes

España, (La República)- El “crack” financiero en Estados Unidos, está poniendo al descubierto, los pies de barro de la economía capitalista mundial, entre ellas, la española. La famosa explosión de la “burbuja inmobiliaria” acelera la inevitable caída de las bolsas del planeta. Mientras tanto, las reservas de crudo se agotan, la necesidad del control de los hidrocarburos suben el nivel de enfrentamiento entre las grandes potencias, las magnitudes del resultado de estos intereses opuestos son hoy imprevisibles, pero es probable que la hegemonía mundial cambie de manos.

España se encuentra hoy a las puertas de una gran crisis financiera, nunca antes vista. El llamado “estado del bienestar” toca a su fin, el incremento de los despidos o la caída de los salarios por debajo de la inflación son el claro ejemplo, de lo que está por venir.

La crisis inmobiliaria en nuestro país tiene grandes similitudes con la estadounidense. En España, a mediados de los años 90, el estado vivió una bonanza económica, generada, en gran parte, por el auge de la construcción. Un español medio dedicaba aproximadamente, el 30% de su sueldo, para la hipoteca de su hogar; esto generó, el aumento de la compra de viviendas en todo el país, y con ello, aumentó el valor de las mismas. Consecuencia fue, que los bancos se lanzaran a dar préstamos a cuantos lo solicitaban, pues, cuando el solicitante dejaba de pagar, el banco se hacía dueño del inmueble, y además, revalorizado. Pero la situación da un giro radical, nos encontramos con que el precio de la vivienda no ha dejado de subir, en parte por la escalada de los tipos de interés, y en parte, por la gran especulación que ha sufrido el mercado inmobiliario español. Así pues, los precios han llegado a un límite máximo, límite en el cual, quien tiene una hipoteca, cada mes le cuesta más pagarla, y quien no la tiene, no está dispuesto a endeudarse de por vida. Bajo estas condiciones, los bancos comienzan a endurecer los créditos y dejan de dar hipotecas fácilmente, con lo cual la venta de viviendas desciende, con ella su precio, y ahora, los bancos se encuentran con la propiedad de casas cuyo valor es menor que el valor de la deuda de sus clientes.

Pero la economía no está divida en departamentos estancos, si no que todo está íntimamente relacionado, al desplomarse el principal impulsor de la economía española, la construcción, todos los sectores de la economía productiva española están abocado a la crisis; Transporte, Naval, Agricultura, Alimentación, Cuero y Calzado, Productos Farmacéuticos, Metalúrgicos Férreos, Vehículos a Motor, etc. Las 13 grandes inmobiliarias españolas, estiman que, para los dos próximos años, perderán su puesto de trabajo, más de medio millón de trabajadores de la construcción.

Por otro lado, al mismo tiempo que la mayor crisis financiera de la historia de España, nos encontramos con un trance aun mayor, y es, el desabastecimiento de hidrocarburos a escala planetaria. El petróleo es una materia prima estratégica, cuyo control, condiciona las políticas de las grandes potencias mundiales desde hace años. El más reciente ejemplo es el de la guerra imperialista contra Irak y Afganistán, pero podríamos hablar también de Yugoslavia, Guinea Ecuatorial, o los intentos de desestabilización en Venezuela o Chechenia.

La primera potencia mundial, Estados Unidos, a día de hoy, importa más del 70% de todo el petróleo que consume, y se estima que ese porcentaje suba año a año. Este dato sitúa un tablero estratégico mundial, donde por un lado está Estados Unidos y sus aliados, y por el otro, Rusia, China e Irán. Intereses antagónicos que presentan como campo de batalla el territorio de la antigua Persia. Irán, junto con Sudán, son los principales suministradores de petróleo del gigante asiático, y al mismo tiempo, es uno de los impulsores de la crisis económica estadounidense.

Los Estados Unidos, están decididos a realizar una invasión militar sobre Irán, cuando el ataque esté cerca, será predecible, pues, las operaciones americanas siempre van acompañadas de una amplia campaña mediática, donde acusarán al gobierno de Teherán de todos los males del mundo. Pero la perspectiva no se plantea tan “sencilla” como la invasión al vecino Irak. Por un lado Irán, tiene frontera con Rusia, si la invasión se hiciese efectiva, sería un desastre económico, político y social para la patria de Lenin. Además las relaciones bilaterales entre China e Irán se intensifican aceleradamente, y no es de extrañar, pues, la economía china se acerca al primer puesto mundial, y por sus reservas y extracción de petróleo, Irán ocupa el cuarto lugar en el mundo después de Arabia Saudí, Irak, y Kuwait.

Si presenta pues, un panorama de grandes intereses opuestos, guerras por petróleo, crisis económicas, paro, pobreza y hambre como nunca antes se había visto, ¿cómo responderán los españoles ante tales consecuencias?. Como dijo Jorge Beinstein: “…El mítico estandarte del poder invencible de los amos del sistema todavía flamea en las alturas, aunque se va deshilachando rápido, al ritmo de los truenos globales”.

Alberto J. Miranda

 
     
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